Los aspirantes de MasterChef elegirán entre ir al “cielo” o al “infierno” con dos recetas


Desde que MasterChef encendió sus fogones los aspirantes han cocinado para más de 300 comensales, han ensayado nuevas técnicas y han reproducido platos de auténticos chefs. Pero todavía les queda mucho por aprender. Esta miércoles, tendrán que elegir entre ir al “cielo” o al “infierno” con dos recetas muy diferentes y viajarán hasta Teruel para descubrir los secretos de la trufa.

Los aspirantes tendrán que elegir entre dos cajas misteriosas

En el primer reto de la noche los aspirantes se enfrentarán a dos cajas misteriosas con las que subirán al “cielo” o bajarán al “infierno” con dos recetas muy diferentes. Los menos arriesgados, aquellos que prefieran una prueba tranquila y sin sobresaltos, elegirán el cielo; mientras que los más osados, que aman las emociones fuertes y peligrosas, apostarán por el infierno.

En la prueba exterior, los aspirantes conocerán de primera mano uno de los tesoros de la gastronomía: la trufa. En la Comarca Gúdar-Javalambre (Teruel) una experta les enseñará a buscarlas y les dará toda una clase magistral en la que descubrirán todos los secretos de este producto.

Además, en el castillo de Mora de Rubielos servirán un buffet libre, en el que la trufa negra y el cerdo ibérico serán los protagonistas. Tendrán que tener mucho cuidado con el menú, porque los comensales serán auténticos expertos en el cultivo, la difusión y la gastronomía de este alimento.

En el último reto de la noche, demostrarán todo su ingenio y creatividad elaborando tantos platos como puedan en 45 minutos, utilizando únicamente dos electrodomésticos: un microondas y un robot de cocina. El aspirante que no evolucione como el resto, deberá colgar su delantal.