‘En Tierra Hostil’ entra este miércoles en zona de guerra con su reportaje en Ucrania


‘En Tierra Hostil’ entra este miércoles, 11 de marzo en prime time, en zona de guerra con su reportaje en Ucrania. Jalis de la Serna llega hasta la cuenca del Donbass, el epicentro del conflicto ucraniano controlado por los separatistas. Allí contacta con un español sometido a las consignas prorrusas –Gonzalo, el fixer- y cuya acreditación permite al equipo moverse por una ciudad fantasma donde reina la anarquía y la población civil sobrevive en los sótanos.

En pleno centro de Donetsk, mientras el equipo graba las zonas de la ciudad controladas por las tropas prorrusas, escuchan disparos en plena calle. La guerra ha llegado a la capital del Dombás y ‘En Tierra Hostil’ está en el corazón del conflicto bélico para contarlo de primera mano.

En la escena del tiroteo, De la Serna encuentra a varios milicianos parapetados en una esquina, tras un edificio. Están intentando tomar posiciones para repeler los disparos que llegan desde varios puntos de la calle… Llevan chalecos antibalas, rifles de asalto, granadas y un lanza cohetes: un armamento que, aparentemente, no se corresponde con el de una milicia popular, sino con el de un ejército.

Al cabo de unos minutos, uno de los paramilitares se cansa de la presencia de los periodistas, alza su kalashnikov y comienza a gritar en ruso. “Si no nos vamos ya, nos va a disparar… De verdad”, traduce el fixer. Al final, consiguen llegar al vehículo y abandonar la zona.

Según las estimaciones de la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, más de 6.000 personas han muerto desde abril de 2014 en Ucrania en la guerra entre las fuerzas bajo mando de Kiev y los milicianos separatistas prorrusos. Uno de los lugares estratégicos en los que se han librado combates más encarnizados ha sido el Aeropuerto Internacional de Donetsk, donde permanecen sitiados decenas de soldados del ejército Ucraniano.

El equipo intenta llegar hasta allí junto a Gonzalo, un periodista español que hace la cobertura de este conflicto bélico para Russia Today -una cadena de televisión vinculada a Vladimir Putin-. En las cercanías se topan con un batallón de prorrusos movilizándose para una nueva escaramuza. Uno de los soldados los localiza y se apresura a retenernos. Gracias a Gonzalo y su acreditación, de un medio que los prorrusos consideran afín, el miliciano se tranquiliza y baja su arma.

Al día siguiente, Jalis de la Serna y su equipo viajan hasta la localidad de Kramatorsk, a las afueras de Slaviansk, para mostrar las consecuencias del conflicto en una zona bombardeada. Después de pasar cinco puestos de control de los prorrusos en la carretera, llegan a una ciudad destruida.

Dos milicianos muestran una escuela y varios edificios bombardeados por el ejército Ucraniano. La población tiene que pasar la noche en antiguos refugios antinucleares de los edificios de la época de la guerra fría. Las calles están completamente vacías. La guerra en Ucrania ha dejado un millón de personas desplazadas y unos 600 mil refugiados, de acuerdo a un informe de Naciones Unidas. Ellos son los auténticos perdedores de una guerra de intereses.

Y después… Las Claves

Y tras el relato en primera persona de Jalis de la Serna en Ucrania, Las Claves, un programa necesario para entender la guerra no declarada que desde hace un año asola el país. La antigua república soviética se ve atrapada en un juego geopolítico que están pagando sus habitantes. El sueldo medio no supera los 200 euros y las pensiones los 40. La población dividida entre prorrusos y proeuropeos está en una situación límite.