Cuatro se infiltra en las operaciones especiales de Cuerpos de Policía que trabajan en condiciones extremas


Asaltos y robos, persecuciones, tiroteos, homicidios, detenciones, tráfico de droga y de armas. En zonas conflictivas donde la violencia y el asesinato se convierten en situaciones cotidianas, agentes de la ley salen a diario jugándose la vida para combatir el crimen.

Utilizando las técnicas de los reporteros de guerra, los periodistas Luis Troya y Mercedes Forner acompañarán a estos agentes por diferentes rincones del mundo para mostrar la dureza de su trabajo en “Policía Internacional”, nuevo programa que Cuatro estrena este martes, 18 de febrero a las 22:30h.

Producido por la cadena en colaboración con Molinos de Papel, el programa descubre las características de cada cuerpo de policía y la dureza extrema de su trabajo, donde la muerte es una compañera más. Aunque todos ellos tienen el mismo objetivo común, combatir el crimen, cada uno tiene sus propios métodos y actúa de manera distinta.

La policía brasileña sabe que puede sufrir una emboscada armada en el territorio hostil de una favela, la mexicana a veces tiene que luchar contra sí misma por la corrupción y la de Guatemala ha aprendido a convivir con la ‘banalización’ del mal: están demasiado acostumbrados a ver muertos”, explica Jaime Silva, director del formato, en relación a los cuerpos de policía retratados en estas tres entregas que conforman “Policía Internacional”.

“Policía Internacional” ha recogido imágenes del trabajo de más de 20 departamentos de policía -narcóticos, homicidios, policía militar de tierra y fronteras, brigadas de mar y costas, etc…- y ha sido testigo de más de una docena de operativos especiales y persecuciones a delincuentes. Además el programa también refleja la vida cotidiana y la rutina de estos hombres y mujeres que arriesgan su vida en nombre de la ley.

Testimonios desde la primera línea de combate

Los reporteros Luis Troya y Mercedes Forner han convivido con los policías de algunas de las ciudades donde la dureza del trabajo de policía es extrema, como Río de Janeiro, Ciudad de Guatemala o Morelia en México, para conocer de primera mano cómo sienten, sufren y arriesgan la vida los agentes a los que acompañan. Vivirán situaciones de alto riesgo, como los enfrentamientos a tiros en las favelas de Río y serán testigos de la guerra entre ‘maras’ en Guatemala.

Luis Troya es el reportero encargado de contar el día a día de los policías en Guatemala y México. “En Guatemala la policía duerme en literas, parece una cárcel, no se patrulla con chalecos antibalas y sus sueldos no están equiparadas al peligro que corren, como en México.

En ambos países los delincuentes luchan por el control del narcotráfico pero con enemigos diferentes: las ‘maras’ en Guatemala y los grandes cárteles en México. Cuando estás grabando con ellos, eres consciente de que en cualquier momento te pueden pegar un tiro desde cualquier esquina. Eres un objetivo más”.

El primer programa se adentra en las favelas de Río de Janeiro

La reportera Mercedes Forner acompaña al CORE, cuerpo de élite de la policía brasileña, en las operaciones contra los narcos de las favelas de Río. Es la primera vez que un equipo de televisión de Europa asiste a este tipo de operaciones. En una de las incursiones son recibidos a balazos. “Para nuestra propia seguridad nos obligan a desplazarnos en un vehículo blindado, se produce un enfrentamiento y los narcos nos disparan. Cuando se supone que ha acabado el peligro, nos hacen bajar siempre protegidos por chalecos antibalas. Vemos los casquillos de las balas en el suelo y nos advierten de que los narcos permanecen escondidos en la parte de atrás de las favelas apuntándonos, por lo que en cualquier momento pueden disparar”, relata la reportera.

A pesar de la refriega, los habitantes de esta favela actúan con total tranquilidad en medio del choque armado que se está produciendo porque están acostumbrados a las detonaciones y los tiroteos.

Un habitante de la favela le muestra a la reportera las paredes acribilladas a balazos de su casa. Muchas noches le han despertado los disparos de los narcos que entraban por las ventanas de su casa e impactaban en el cabecero de su cama a escasos centímetros de su cabeza. Está vivo de milagro pero ya no tiene miedo… Siempre ha convivido con la violencia de los narcos.