Chicote revisita algunos de los restaurantes que intentó reflotar en temporadas anteriores


Alberto Chicote regresa, el lunes en laSexta, a algunos de los restaurantes de anteriores temporadas para saber qué fue de ellos, en Pesadilla en la cocina. A lo largo del programa, el chef protagonizará emotivos reencuentros, divertidos regresos y algún que otro sinsabor.

Algunos de los restaurantes han conseguido salir adelante, otros han vuelto a las andadas y a otros todavía les queda un largo camino para volver a ser los que fueron o, al menos, no sucumbir a la quiebra.

¿Consiguió “La Tana”, el restaurante de los rockeros Alfredo y Fátima, conquistar a los estómagos más marchosos de Pinto? ¿Pudo el mexicano “El último Agave” solucionar su desorganización y permitir que sus clientes disfruten ajenos a las diferencias entre sus empleados? ¿Continúan reconciliadas las dos hermanas del barcelonés  “Nou Set”?

El programa vuelve a los restaurantes más carismáticos de la primera y segunda temporada para descubrir si realmente siguieron a pie juntillas los cambios que propuso Alberto Chicote, si han conseguido salir adelante, si han vuelto a las andadas o si el restaurante ha sucumbido al fracaso. En algunos casos el paso de Pesadilla en la cocina por el restaurante supuso un verdadero revulsivo y logró un completo cambio de actitud y de rumbo. En otros, sin embargo, el resultado fue muy distinto.

Cinco regresos en  Pesadilla en la cocina

Alberto Chicote vuelve a donde comenzó todo, la “Tana”, un restaurante de Pinto cuyo rockero y combativo dueño, Alfredo, había perdido la ilusión, el rumbo y las ganas de luchar por su sueño. El primer desafío de Alberto Chicote, la inauguración de sus extravagantes descubrimientos en las cocinas, el reto con el que empezó una andadura que ya va por su tercera temporada.

El chef intentó reconducir una cocina gobernada por una mujer de carácter, evitar los constantes conflictos entre la pareja que lo regentaba y convencer a sus dueños de que su propuesta culinaria no era la más acertada para el lugar en el que se encontraba el restaurante. Después de más de un año desde que Pesadilla en la cocina saliese de La Tana, tras reformar la estética del local, renovar su carta y darle un nuevo rumbo al negocio ¿habrán conseguido Alfredo y Fátima disfrutar de su trabajo, trabajar de forma organizada y reflotar así La Tana?

“Qué fue de…” también regresa al “Nou set”, el restaurante familiar de un Club de tenis de Barcelona cuyas socias y hermanas trabajaban bajo la presión de un continuo enfrentamiento cada vez más feroz. Además, la falta de experiencia, la desorganización del resto del equipo y una visión completamente opuesta de cada una de las hermanas ante el negocio, había puesto en peligro la supervivencia del restaurante. Fue un caso complicado, cuyo entramado familiar y de amistades no puso nada fácil la tarea de Alberto Chicote. ¿Consiguió el chef que dejaran a un lado las rencillas familiares del pasado y que salieran adelante con su trabajo, su esfuerzo y su confianza mutua?

Hasta el “Yugo de Castilla” también se ha desplazado Alberto Chicote para comprobar si el polémico e indomable Cristóbal, amigo de juventud y dueño del que fuera una de las bodegas-restaurante más emblemáticas del país, había logrado cambiar de actitud y había devuelto a su local el brillo que tuvo antaño.

Durante su paso por el Yugo de Castilla, el chef Chicote se implicó de forma personal y vivió uno de sus casos más frustrantes aunque también uno de los más reconfortantes hasta el momento. El camino fue complicado, debido al fuerte carácter de Cristóbal y a su ingobernable personalidad. Alberto Chicote visita de nuevo a su amigo y regresa con cautela para comprobar qué ha sido del restaurante en los últimos meses.

Además, Pesadilla en la cocina regresa al colorido restaurante mexicano “El último Agave”, en el que descubrió algo que nunca antes había visto en una cocina: un ratón muerto. La conflictiva relación de socios y empleados había convertido este restaurante mexicano en un caótico lugar en el que la falta de comunicación era evidente, la comida que se servía no era de calidad y las cuentas no salían. En El último agave Alberto Chicote se reencuentra con Cristina, la particular y entrañable relaciones públicas y socia que se emborrachaba en mitad del servicio y que relataba ante los clientes el número de tequilas que se había bebido. Y descubre si finalmente el conflicto abierto en el restaurante ha conseguido reconducirse y ahora El último agave sirve o no una deliciosa comida mexicana.

Finalmente, Alberto Chicote vuelve a “La zapatería”, un restaurante madrileño ubicado en el centro de la capital, que descuidaba al turista y cuya cocina fue la más sucia e infecta de la temporada. El chef quiere comprobar si la calidad de la comida ha conseguido mejorar y si la actitud de abandono y dejadez de su dueño ha desaparecido.