“Callejeros” muestra mañana la nueva vida de las familias que han sido desahuciadas


Compartir la tragedia de empezar una nueva vida en la calle, en un hostal, en una habitación alquilada o volviendo a la casa familiar; mostrar el día a día de las personas afectadas por los desahucios y regresar con ellos a los que un día fueron sus hogares. “Callejeros” recupera los trazos de vida de aquellos que lo han perdido todo para conocer qué ocurre “Después del desahucio”, título de la nueva entrega del programa que Cuatro emite mañana viernes a partir de las 23:00 horas.

Según un informe elaborado por el Consejo General del Poder Judicial, 101.034 familias fueron desalojadas de sus casas en 2012 por no poder afrontar los pagos de la hipoteca o del alquiler. Pero, ¿qué ocurre después de los desalojos? Tras abordar en varias ocasiones el drama de los desahucios, estando presente en el momento en el que por orden judicial se desaloja a muchas personas de sus viviendas, el equipo de “Callejeros” mostrará cómo los afectados afrontan sus nuevas vidas y hasta qué punto les es posible emprender una nueva etapa fuera de sus casas, sin trabajo y con importantes deudas con los bancos.

“Callejeros” aborda la historia de personas que se quedaron sin casa y con una deuda que no pueden pagar

¿Se puede empezar de cero siendo un desahuciado? El equipo del programa se reunirá con diversas familias que han perdido sus hogares por no poder hacer frente a los pagos bancarios y regresará, con muchos de ellos, a sus anteriores casas. “Callejeros” conocerá la situación actual de Alfredo y Ana, un matrimonio que en tan solo tres años ha sufrido dos desahucios, el de su propia vivienda y el de la amiga que les acogió cuando fueron desalojados. “Bienvenidos a mi casa”, dice Alfredo al acercarse al campamento en el que se alojan desde enero. Tres años después, regresa a la puerta del que fue su domicilio: “Yo lo cogí con mucha ilusión y ver que te lo arrebatan… no es nada agradable”, señala emocionado.

La misma conmoción siente Magdalena, de 61 años, cuando cada día pasa por la puerta de la que era su casa. Perdió la vivienda que tenía pagada desde hace 27 años por avalar la de su hija Isabel. “Me llegó una carta y mi hija me dijo: mamá, que me han desahuciado a mí y ahora te quitan a ti la casa”, recuerda Magdalena. Ambas viven en una habitación de alquiler dentro del mismo edificio en el que se encontraba su antigua vivienda. “Es un martirio pasar todos los días por la puerta”, afirma la madre derrumbada al situarse enfrente de la puerta principal. Actualmente deben 62.000 euros a su banco, a pesar de haberlo perdido todo.

Por su parte, Tatiana, una madre separada que vive con sus tres hijos en casa de su hermano desde que fue desahuciada hace cinco meses, ha decidido poner fin a su calvario y ocupar la vivienda de la que todavía debe 20.000 euros. “No me queda otro remedio, todos tenemos derecho a una vivienda digna”, dice. La joven de 34 años limpia las habitaciones de los pequeños mientras el cerrajero termina de instalar la nueva cerradura que le permitirá abrir de nuevo la puerta de su antiguo hogar. “Creo que es lo mejor para mí y mis hijos, que vuelvan a su casa, cerca de su colegio, en su ambiente”, cuenta Tatiana.

Un caso similar es el de Carlos, un vasco de 43 años que fue desahuciado hace cuatro meses y que actualmente vive en la habitación de un hostal gracias a los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Torrevieja, Alicante, que se hacen cargo de su estancia. Carlos tiene una deuda con el banco de 180.000 euros, pero no cuenta con recursos para afrontarla. “Esa deuda no la van a cobrar nunca, no tengo trabajo y no tengo paro”, confiesa. Ahora el vasco vive la situación con más tranquilidad y atrás queda el tormento sufrido que le llevó a intentar quitarse la vida. “En esos momentos no se me pasaba nada por la cabeza, te sientes sin ganas de vivir”, confiesa.

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