Alejo Sauras y Andrés Gertrúdix: “Los mejores directores de cine salen de las películas modestas”


‘El jugador de ajedrez’, basada en la novela de Julio Castedo y dirigida por Luis Oliveros, llega a los cines el próximo 5 de mayo tras su estreno en la sección oficial del 20 Festival de Málaga. Cine en español. Durante su presentación en la ciudad andaluza, los actores Alejo Sauras y Andrés Gertrudix hablaron con Mi Zona TV para contarnos cómo fue el rodaje de la película y cuál es la situación actual del cine español.

Andrés Gertrudix da vida a un exiliado republicano, preso de una cárcel franquista, mientras que Alejo Sauras interpreta a un personaje afectado por la Guerra Civil española que no se rinde y al que el propio actor define como “el perdedor consciente”. Ambos actores coinciden en que ‘El jugador de ajedrez’ no es una película de guerras ni batallas, sino que se centra en los seres humanos. “Lo que pasa en la película es tan actual como poner el telediario para verlo”, afirma Alejo Sauras.

En cuanto a la situación actual del cine español, los actores reconocen que es una profesión que siempre va a estar en crisis y aseguran que en la industria siempre se han esforzado mucho en hacer buenas películas. “Nosotros somos parte de una sociedad e intentamos contar historias de esa sociedad. El cine no tiene patrias, pero sí es cierto que una localización cercana te va a tocar más“, explica Andrés Gertrúdix.

Sinopsis

Diego Padilla (Marc Clotet) se convierte en campeón de ajedrez en 1934, pero tras el estallido de la Guerra Civil se ve obligado a exiliarse en Francia junto a Marianne Latour (Melina Matthews) y la hija de ambos. Ella es una periodista francesa de quien se enamora perdidamente, por eso cuando le pide que huya acepta. Pero tiempo después de llegar a su destino Padilla es acusado de ser un espía y acaba en una prisión de la SS, donde intentará sobrevivir ayudándose de la afición por el ajedrez del oficial al mando, el coronel Maier.

En esta odisea Padilla conocerá el horror de perder lo más importante, la epifanía del amor en tiempos desesperados y la miseria moral que arruinaron los sueños de un hombre bueno, de una persona para la cual el ajedrez fue su vida, pero su vida no fue sólo el ajedrez.

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