Resumen del capítulo 12 de Frágiles


El capítulo doce de Frágiles sirvió para desvelarnos muchos secretos que mantenían los personajes: ¿Qué pasó entre Teresa y Pablo? ¿Por qué dejó Nacho a Lola? ¿Qué consecuencias tuvo el atropello a Pablo? Pero también para crearnos más dudas, entre otras, ¿Quién es Paula?

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Una paciente coquetea con Pablo… pero él sabía que había algo más. “Desde que te he visto entrar por la puerta, no pienso en otra cosa, pero tú eres la paciente, yo soy el fisio, no sería lo correcto”, decía Pablo mientras desabrochaba la camisa de su nueva paciente, pero pronto supo que lo que ocurría no era real: “Porque sé que es un montaje de Mario, no quiero que piense que me la ha colado, si no, tú a mí no te me escapas”, le susurraba al oído.

Pablo comprobó que la enfermedad de Mario ha avanzado, y le advirtió de que, si no le hace caso, podría tener más problemas: “Estás jodido, pero si haces lo que te digo puedes tener 20 años de vida normal, incluso dar la vuelta al mundo en tu flamante moto, si no, puede que en dos años des la vuelta al mundo en una flamante silla de ruedas”.

“¿Qué hay entre Pablo y tú?Ana formulaba esta pregunta a Teresa, ella decía no entender su insistencia y le preguntaba: “¿Quieres volver con él?”; “Sí, me encantaría, pero esto no te importa ¿no?” respondió Ana.


Pilar, a Pablo: “Ana está enamorada de ti, un día va llamará a tu puerta ¿Qué harás?” Pablo prometió a Pilar que si realmente Ana está enamorada de él e intenta recuperarle, él tomará medidas.

Hace once meses Teresa iba a ver a Pablo pero, entonces, le encontró junto a Ana. En ese momento, la madre de su marido le llamaba, acusándole de haber destruido a su familia y apiadándose del hombre que estuviera a su lado. Desde entonces, Teresa dejó de responder a las llamadas de Pablo.

Fui su paciente y tuvimos una historia, su mujer estaba en coma así que… Pablo no terminaba de decidirse. Ana despertó y fin de la historia“, así contaba Teresa la historia a Mario, parecía que él no le daba importancia pero no era del todo sincero…

No podemos seguir quedando a escondidas, es ridículo ¿Por qué no se lo cuentas a Mario?”, decía a Pablo su amiga; “A él al que menos, le haría mucho daño si se lo contara ahora”, replicaba el fisioterapeuta.

Tienes un aneurisma, en esta parte, es delicada, me imagino que ha sido por el atropello, al principio no se vio porque era pequeño pero ahora tiene un tamaño demasiado grande para mi gusto”, le anunciaba su amiga ocho meses atrás y Pablo lo entendía: podía llegar a sufrir un ictus.

Teresa le contó a Mario que estuvo enamorada de Pablo, y que él también lo estuvo de ella y así se lo contó a Pablo. Pero el fisioterapeuta no daba crédito, cómo si estaba enamorada le dejó sin explicaciones en la cama de un hospital, Teresa le daba la clave: “¿Te crees que fue fácil? ¿Eres tan nulo como para no entender los sentimientos de la gente? No fue fácil, te hubiera acabado jodiendo la vida, convierto la vida de cualquier persona en un puto infierno Pablo“. El beso parecía cerca, pero no llegó. Pablo se acordó de Mario.

Ana intentó dar una sorpresa a Pablo: “Me podría haber ahorrado el numerito del parque de atracciones y el vestido, coge las entradas”, le dijo tras ver salir de su casa a una chica medio desnuda.

Dos amigos se iban de caza, uno de ellos veía que algo que se movía en un arbusto y disparó pero el disparo le tiró al suelo.

Qué fácil es ser un viejo quejica teniendo a alguien a tu lado para cuidarte”, decía Pablo a Pedro cuando supo que le había mentido: no se opera porque no quiere, no porque esté enfermo.

Junto a Pablo, Pedro iba en busca de su amigo, pero cuando le encontró era demasiado tarde.

Pedro se va a operar. Ha encontrado un mensaje de su amigo que le hace cambiar de opinión: “Hasta muerto me sigue dando el coñazo”, decía Pedro irónico; “parezco muy bruto pero durante todos los años que he vivido, algo he aprendido de las personas”.

Dolores, al borde de las lágrimas, recibió a su hija. “Como te he dicho que no te necesito ahora no te puedo pedir nada”, se lamentaba Lola en casa de su madre; “Me puedes necesitar cuando quieras”, respondía ella.

Lola, a su madre: “Voy a intentar ser tan buena madre como tú”. Gracias a Dolores, Lola finalmente se hacía la prueba para comprobar si el humo del incendio afectó a su bebé.

Cuando supo los resultados, no pudo evitar celebrarlo con un abrazo a su madre y un beso a Jorge.

Lola se reencontró con Nacho. “No pude, no he acabado la carrera, no puedo mantener a un bebé, o a ti, a una familia”, decía Nacho ante Lola y le pedía tocarle la barriga: “Supongo que como eres el padre tú tienes derecho”, decía ella.

Hay quien tiene valor para quitarse la máscara, hay quien no puede vivir sin ella y hay quien no sabe que la tiene hasta que se la arrancan de un guantazo. Porque admitámoslo, no hay nada más cómodo que una máscara, nadie sabe lo que sientes, lo malo de las máscaras es que cuanto más tiempo te escondes tras ellas, más vértigo da recordar quién eres de verdad. Por eso estoy contento, he logrado un pequeño, ínfimo e insignificante objetivo: Hoy me he quitado la máscara, y cuando caiga el telón no voy a tener miedo a recordar quién soy”.