‘Pesadilla en la Cocina’, ante una de sus misiones más insólitas: salvar una boda


laSexta estrena mañana, en prime time, una nueva entrega de Pesadilla en la Cocina en la que Alberto Chicote encara una de sus misiones más novedosas y uno de los encargos de mayor responsabilidad: encarrilar un restaurante para salvar una boda. La tarea es complicada.

El Hot Beach, local de eventos situado en el puerto de Alicante en el que se realizará el enlace, no se distingue principalmente por la confianza que transmite: la comida es de baja gama, las cucarachas han encontrado en su cocina y almacenes un buen lugar para campar a sus anchas y los camareros se divierten bebiendo durante su jornada laboral.

El reto se eleva también al dueño, un veterano hostelero que no consigue poner en el restaurante todo el orden que debiera, y su socia y pareja, cuyos problemas con los empleados no ayudan a relajar el ambiente. Alberto Chicote intentará conseguir en un tiempo récord que las cosas estén a punto para la boda que pronto se celebra en el restaurante y que el local cumpla con las expectativas de unos novios al bode de la desesperación.

EL HOT BEACH (Alicante)

Pesadilla en la Cocina viaja esta semana a Alicante y visita el Hot Beach, un negocio de magnífica ubicación en el puerto de Alicante, que abrió hace tres años un veterano hostelero y su pareja. Su enorme variedad de usos – restaurante al uso, local de eventos, chill out, discoteca… – le ha dado amplitud de negocio pero también lo ha convertido en un lugar que abarca todo y no abarca nada. Los fines de semana sobrevive con las despedidas de solteros y demás eventos pero entre semana apenas tiene clientes. Además, a pesar de la pretensión de elegancia y calidad que quieren que respire el restaurante nada tiene que ver con la verdadera imagen que transmite.

Los empleados coinciden en que pocas cosas funcionan en el Hot Beach. Los electrodomésticos apenas marchan bien, el cocinero es en realidad albañil, los camareros no son profesionales y la pareja del dueño, según sus trabajadores, no funciona como socia. A los gritos, las broncas y los problemas entre ella y el resto de empleados se le suma la falta de organización, además de unas asistentes diarias no invitadas que campan a sus anchas por el local: las cucarachas.

Con estos ingredientes, no es de extrañar que una pareja que ha decidido casarse y celebrar en el Hot Beach su día más especial, esté completamente desesperada al certificar que su boda puede resultar un fiasco.

Alberto Chicote intentará encauzar un restaurante para el que Pesadilla en la cocina es su última oportunidad antes de perderlo todo y llevar demás a buen puerto su palabra ante unos novios algo asustados por el resultado de la celebración de su boda.