Olmos tendrá que resolver el asesinato de unos ladrones con la ayuda de un delincuente, en ‘Olmos y Robles’


Esta semana Olmos se enfrenta, sin la ayuda de Robles, al asesinato a sangre fría de unos ladrones. Por suerte, el único ladrón superviviente es un viejo conocido del cabo primero, ya que él mismo lo detuvo hace un año. Mientras, Isa mantiene las distancias con Olmos; y Cata y Damián inician una guerra indirecta que desembocará en una situación muy inesperada.

‘El único testigo’

Tres ladrones cometen un estudiado robo en el almacén de una casa de subastas. Se llevan seis valiosísimos grabados de Goya y, cuando van a dejarlos en el punto de entrega acordado, son asesinados a sangre fría. Por suerte para Olmos y su equipo, uno de los ladrones sobrevive: Justino Peláez, un delincuente de poca monta que Olmos detuvo hace un año.

Justino, traicionado por quien le contrató para cometer el robo, se ofrece a ayudar a la Guardia Civil a encontrar al verdadero responsable de la operación, ya que él es el único que puede identificarle. Será la mejor baza de Olmos, que debe resolver este caso sin la ayuda de Robles y con la presión de la Juez Nora.

Mientras tanto en el pueblo, Isa mantiene las distancias con Olmos desde que le rechazó, y aunque asegura estar muy feliz con su novio Regino, hay algo en su mirada que indica lo contrario. Cata, liderando su partido político, se enfrenta a Damián en una guerra indirecta que desemboca en una situación totalmente inesperada para los dos.

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