La vieja molesta, el regreso de Amador y un piso embrujado en el estreno de ‘LQSA’


La comunidad más loca de la televisión volvió anoche con el estreno de la octava temporada de ‘La que se avecina’ que contó con la incorporación de Petra Martínez como Doña Fina y Silvia Alonso dando vida a Patricia.

Vecina peligrosa: Fina se da un cabezazo contra el marco de la puerta

Antonio no aguanta más a la ‘vieja mueve muebles’ y es que ha vuelto a hacer ruido por la noche, el pescadero ha decidido hacerle una visita a su vecina. Pero esto no sale nada bien, su amenza se vuelve en su contra, Fina se hace una brecha para inculpar al pescadero por maltrato y la policía se lo lleva a la comisaría.

Fina, a Berta: “Mala y p***, es que los tienes todo hija”

Berta ha intentado acercarse a la nueva vecina on mucho tacto, pero la señora no quiere saber nada de ella y, menos si la trata de de mayor y con poco respeto. Además, parece que Fina sabe muchas cosas de la mujer del pescadero.

Camión estrellado: El barrio se queda sin la gran paella popular

Después de esperar muchas horas a que llegara el marisco de los Recio, llega pero estrellado. Berta no puede controlar el camión y lo estampa contra el escenario de la plaza. Antonio consigue salvar a la alcaldesa de acabar aplastada.

La ouija surrealista de Fermín en el bajo

El espetero intenta invocar a su madre, después de contarles a sus inquilinos que hay un fantasma en el bajo, ha decidido hablar con él a ttravés de la ouija y meterles miedo para que se vayan de la vivienda. “Fuera de mi ‘ogar”, le dice el fantasma a Fermín.

Fina, la nueva y arisca vecina del 2ºC

¡Mudanza, mudanza! La tranquila convivencia en Montepinar se ve amenazada por una anciana desconfiada. Llega al 2ºC a vivir, su hija ha comprado el piso del moroso. Fina parece una señora tranquila pero lejos de la realidad, su carácter desconfiado causará más de un problema en la comunidad.

Judith, al ataque

Para la ‘comecocos’, Javi es clavadito a Orlando Bloom, “es el hombre de mi vida y lo he tenido enfrente”, le asegura a Rebeca y, por eso, ha decidido seducirle. Pero sus intentos de llamar su atención no van a ninguna parte, siempre la interrumpen. Pero no aguanta más y le planta un beso en la puerta de su casa.

Un fantasma chupando un caramelo, en el bajo de Fermín

Javi intenta vender el bajo pero su suegro lo ha alquilado a Lucía y Juan, lo único que se le ocurre al espetero es decirles que el piso está embrujado y por las noches a veces se le reaparece su madre. Mientras el marido de Lola enseña el bajo a una pareja de gays (Guillermo Montesinos y Eloy Arenas) que lo visitan con su madre y Juan no puede ocultar su miedo al ver a la anciana chupando un caramelo en el sofá.

Amador, en busca de sus cuquitos

El Cuqui y Chusa se cuelan en la casa de la familia de acogida de sus hijos, pero le sale mal. Los cuquitos, al principio no le reconocen pero después, se funden en un abrazo, y se los lleva. Una vez más, la ha liado porque no se los podía llevar, se tienen que quedar con sus nuevos padres sino le pueden acusar de secuestro.

La Chusa es capaz de todo por Amador… hasta de intoxicarse con jabón industrial

Amador ha acabado en la cárcel con la Chusa después de agredir al padre de acogida de los cuquitos, “han secuestrado a mis hijos”, le dice a Rebeca. La abogada consigue sacarle del calabozo pero él antes consigue la dirección de la familia de acogida gracias a la vagabunda. La Chusa ingiere jabón líquido para despistar a los agentes y en ese momento el Cuqui entra en el ordenador de la policía y busca la dirección de los niños.

¡El bajo de Fermín está embrujado!

El padre de Lola siempre da la cara y tiene una gran historia que contarles a los dos nuevos inquilinos de su piso, Lucía y Juan (Diana Palazón y Juan Díaz) para echarles. Pero se le va un poco de las manos y les acaba contando que la casa está embrujada. Él sólo quería que se fueran para poderles vender el piso a una pareja de gays.

Amador deja de ser ‘bosquehumanos’

La vida en el monte le está pasando factura al Cuqui y después de seis meses buscando setas, ha decidido volver a la civilización. Sin pensárselo mucho y tras huir de la Guardia Civil una vez más, pide ayuda en la carretera a un camionero para que le lleve a la capital.