Joan Laporta y Álvaro Palacios hablan de sus días de champán y vino en ‘Viajando con Chester’


Una buena añada es garantía de éxito. Una buena degustación se cata por la vista, el gusto y el olfato. Son precisamente estos tres sentidos los que se desarrollan en las copas, símbolos de triunfos. El expresidente del Barça y candidato a la presidencia, Joan Laporta, vivió en primera persona el primer triplete del Barça -Copa, Liga y Champions- y basó su mandato en el acierto de fichajes, en los valores de La Masía y de Johan Cruyff, pero su etapa también tuvo claroscuros que le apartaron de la presidencia. Álvaro Palacios, uno de los vinicultores más importantes de España presume de tener uno de los vinos más exitosos y exclusivos del mundo, La Ermita. Ambos se sientan en el chester de Pepa Bueno para hablar de sus días de “champán y vino”, título del “Viajando con Chester” de este domingo, 5 de julio, a partir de las 21:30h en Cuatro.

Joan Laporta: “Estaba en el palco de autoridades y pensé que pitar al himno sería de mal gusto, pero entiendo la causa de la pitada”

Más de 50 títulos bajo su mandato durante 8 años de presidencia en las distintas secciones del F.C. Barcelona -fútbol, baloncesto, balonmano y hockey- podrían ser su mejor carta de presentación para recuperar la confianza de los socios del club, pero su presidencia estuvo marcada también por la polémica: sus excesos en las celebraciones, sus negocios y la politización del Barça han sido argumentos para sus detractores.

“Estaba en el palco entre autoridades y pensé que pitar al himno sería de mal gusto. Entiendo la causa de la pitada”, así se sincera Joan Laporta, que no duda tampoco en defender al expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, imputado recientemente por haber ocultado dinero en el extranjero, según él mismo confesó: “Que hiciera esta confesión me demostró que era un hombre con valentía, porque podía haber evitado hacerlo por la edad que tiene y por el momento en que lo hizo”.

Las imágenes de los excesos en sus celebraciones con champán ocuparon portadas en la prensa, pero Laporta no se esconde: “son situaciones en las que he actuado con determinada vehemencia y entonces ha tenido ciertas consecuencias (…) Hay que procurar que haya gente que no te haga fotos así. Esto es normal, lo celebra cualquier hincha”.

En el plano deportivo, el candidato a la presidencia asegura la permanencia del entrenador del Barça, Luis Enrique, pero no oculta su amistad por Pep Guardiola: “El entrenador va a ser Luis Enrique porque tiene contrato en vigor y, además, se lo merece (…) Con Pep tengo una relación de amistad que es muy sincera, muy profunda, muy directa y tenemos vivencias que no olvidaremos nunca. Además es una persona que ama al Barça y que conoce perfectamente nuestro sistema (…) Si él se replanteara volver, seguro que lo hablaríamos”.

Tampoco tiene pelos en la lengua a la hora de criticar a sus grandes enemigos, Rosell, expresidente y que promovió la moción de censura “su mayor error ha sido el resentimiento” y Bartomeu, su rival en las elecciones del Barça: “Bartomeu, Rosell y compañía están procesados por corrupción, por delito fiscal y por apropiación indebida”. En el caso Neymar “han hecho una cosa que querían aparecer como los mejores negociadores del mundo (…). Y esto es una equivocación”.

Álvaro Palacios “El esnobismo es la rivalidad entre personas delante de una copa de vino”

Hablar de vinos exclusivos es hablar de La Ermita y, por ende, de Álvaro Palacios, dueño de una de las marcas más prestigiosas del mundo. Hoy presume de ser el hombre del año 2015 según la edición americana Decanter. Palacios se sincera con Pepa Bueno: “El vino tiene algo que es de lo que menos me gusta hablar a mí, que es el lado esnobista. Esto yo lo detesto (…) Nos hemos puesto delante del vino como algo muy intelectual”.

Pero, ¿qué puede tener un vino como La Ermita para que se subaste como si fuera una obra de arte? “El por qué es tan bueno es por el viñedo. Y sólo es una hectárea y media en Viña Vieja, que produce entre 700 y 2.000 botellas, depende del año (…) Una botella de La Ermita cuesta entre 1.000 y 1.500 euros”, explica, “pero hay vinos que se pagan de 12.000 en adelante. Añadas viejas, recuperadas de bodegas familiares antiguas que han vendido su vino, se pagan hasta 100.000 euros por botella”.

Para Palacios, el secreto de un buen vino reside en que sea “un gran vino, ágil, vital y que tenga espíritu. Venimos de una época donde todo estaba tan mal hecho que se le dio mucha importancia a la bata blanca, a los enólogos. Se va a los químicos y el vino acabó siendo algo demasiado tecnológico. Y los grandes vinos no admiten tecnología”.

El propietario de La Ermita confía en el futuro del sector: “Cuando yo empezaba a salir con la bodega de mi padre, me iba a Estados Unidos solito con 19 años y en los restaurantes no había ni dos vinos españoles. Esto ahora ha cambiado muchísimo. Los jóvenes y no tan jóvenes han recuperado zonas de vino que estaban olvidadas”.