Hugo Silva (‘Los nuestros’): “En el Ejército también puede surgir el amor”


Viendo a los actores de ‘Los nuestros’ en el acuartelamiento de Fuerteventura, paraje que emula el desierto de Mali, con los uniformes puestos y el gesto perfectamente adaptado, uno no sabe distinguir muy bien quién es militar y quién no. El mimetismo entre el elenco y los miembros del Ejército Español ha sido tan fuerte que, juntos, han formado un solo equipo con un solo espíritu: el humanitario. Para todos, el rodaje está siendo una experiencia única en la que dos mundos aparentemente opuestos han trabajado con el mismo corazón.

 

La colaboración del Ejército Español ha sido fundamental en la elaboración de la ficción: una serie en la que una unidad de ‘Boinas Verdes’ desarrollará una operación relámpago en África Occidental para rescatar a dos niños españoles secuestrados por una organización yihadista.

Conocer el mundo militar, el trabajo de las Fuerzas de Tierra y de los GOE ha sido básico para la documentación de los actores. Ninguno de ellos esperaba que fuera tan enriquecedor: “Está siendo una experiencia fantástica. Desde el momento en el que te pones el uniforme ya te metes en el papel y el Ejército nos lo ha puesto muy fácil, han puesto mucho de su parte”, aseguraba Hugo Silva, uno de los protagonistas, que interpreta a Alberto Cárdenas, el capitán de la peligrosa misión.

Su compañera de reparto, Blanca Suárez, que encarna a una experta francotiradora de los GOE, también se ha sentido como en casa: “Hemos estado conviviendo con ellos y nos han ayudado mucho. Nos han mostrado su mundo”; un mundo que ha llegado a emocionar a otro de los actores, Antonio Velázquez: “Los militares tienen un corazón gigante. Desde el primer día nos han tratado como auténticos Boinas Verdes”.

Una historia de amor en medio de una operación antiterrorista

Las emociones estarán a flor de piel durante el desarrollo de esta misión, en la que cualquier pequeño fallo podría costarle la vida a los dos niños secuestrados. Los personajes de Hugo y Blanca, Alberto e Isabel Santana, se reencontrarán después de haber vivido y roto un intenso romance, que no puede seguir adelante al ser él un hombre casado que no se atreve a poner fin a su matrimonio. “Ellos vuelven en un mal momento, justo después de romper y les resulta muy difícil no mantenerse unidos porque es un contexto muy especial; un contexto en el que tu vida depende de la del compañero y la de tu compañero depende ti”, explicaba Silva.

 

El Ejército, ha dicho, es foco de grandes pasiones: “Donde hay personas siempre puede surgir el amor. Los militares son seres humanos, que cometen errores, que tienen pasiones. Aquí se estrechan muchos lazos”.

Éste romance no será el único que habrá dentro de la trama. Todos los militares mostrarán su lado sensible, contarán sus historias: unos estarán casados, otros, divorciados, otros buscando un amor permanente, mientras luchan por la estabilidad de su país y la vida de sus compatriotas. Una mezcla de razón y corazón que también se percibe fuera del rodaje pero que nunca llegaremos a conocer del todo porque, como bromea Antonio Velázquez, si tuviéramos esa información, “tendrían que matarnos”.