Ginés García Millán: “Ya hemos empezado a ver la fragilidad de Mario”


Por azares de la programación, Ginés García Millán aparece el mismo día y a la misma hora en Telecinco con Frágiles y en la reposición de Isabel en La 1. Una coincidencia que refleja su buen momento profesional.

¡Qué personajes tan diferentes!

Es una suerte, siempre suma que te vean en distintos registros. Lo voy a disfrutar, por los momentos en los que no esté en ninguna cadena.

Has encadenado a Adolfo Suarez; Alfonso XII; Pacheco…
¡Si, he estado muy vinculado a la historia! Me apetecía un relato cotidiano y Frágiles es pequeño en presupuesto pero grande en calidad.

¿Cómo evolucionará Mario?
Es un juerguista, un mito para mí, pero ya hemos empezado a ver su fragilidad. También se desvelará que le separó de Pablo (Santi Millán) en el pasado, un motivo similar al que les distanció de Teresa (Elia Galera).

Con Santi Millán coincidiste hace más de una década en Periodistas…
¡Cómo han pasado los años! Esta profesión te hace regalos como reencontrarte con gente con la que te has divertido mucho. Además, es generoso trabajando y hay una química estupenda entre nosotros.

¿Qué tal llevas el sistema de improvisaciones de esta serie?
Al principio me asustaba un poco y pedí muchos ensayos, pero me acoplé muy bien. Que no haya diálogos escritos es una trampa, requiere un plus de atención y escucha para vivir de verdad la escena.

¡Os deberían dar parte del sueldo de los guionistas!
Absolutamente de acuerdo con que nos paguen más (risas). Pero cuando un actor desea trabajar en un proyecto, al final lo hace aunque no cobre tanto.

¿Verás la segunda temporada de Isabel?
¡Tengo ganas! Me da rabia no estar… ¡podrían haberse saltado la historia! En homenaje a Pacheco, saldré como fantasma en dos escenas.

¿A quién se aparecerá?
A su hijo Diego, que no está haciendo bien las cosas.

¿Tienes más proyectos?
Me marcho a Santo Domingo para una película sobre María Montez y he rodado 5 de mayo en México. Me encantaría hacer cine en España, pero voy donde hay trabajo. Y, por desgracia, aquí no hay.

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