Fallece Pedro Peña, un actor querido en televisión y consagrado al teatro


Actor de larga trayectoria teatral aunque muy conocido entre el gran público por sus papeles televisivos, Pedro Peña ha muerto este jueves en Madrid, a menos de tres meses para cumplir los 89 años de edad, a causa de un fallo renal provocado por el Alzheimer que padecía.

Este intérprete castellano-leonés dedicó su existencia a la interpretación, de la que se “enamoró” siendo muy jovencito; en 1939 se subió por primera vez a un escenario, y desde entonces ya no se quiso bajar. Durante 25 años trabajó en el Teatro Apolo, donde llevó a cabo más de 40 obras teatrales, muchas de ellas en compañía del fallecido Luis Cuenca. Sin embargo su recorrido sobre las tablas no termina aquí: cabe destacar la participación de Peña en “Un par de chiflados” (1997), junto a José Luis Lopez Vázquez, y el estreno en el Teatro La Latina de “Vaya par de gemelas” (19981-1983) y de “Sí al amor” (1983-1985) al lado de Lina Morgan. Durante la década de los 80 también actuó en “Que viene mi marido”, de Carlos Arniches y “La tetera”, de Miguel Mihura, por mencionar sólo algunas. Y es que aunque Pedro Peña interpretó papeles muy diversos a lo largo de la carrera se decantó visiblemente por la comedia.

No obstante, sería la televisión en 1995 la que lo convertiría en un rostro popular cuando interpretó a Manolo Martín en ‘Médico de familia’, junto a Emilio Aragón, Lydia Bosch, Luisa Martín y María Abboy entre otros. El primero encarnaba a su hijo y la última, junto a Aaron Guerrero y Marieta Bielsa, a sus nietos. El personaje de Peña caló tan hondo en el público que el actor acabó participando en un episodio de ‘Periodistas’ y en otro de ‘Siete vidas’ dando vida al abuelo de ‘Médico de familia’. Años después, en el 2002, volvió a aparecer en TV con otro papel fijo, el del entrañable conserje Antonio de ‘Un paso adelante’, serie donde compartió elenco tanto con actores entonces nóveles (por ejemplo Silvia Marty o Pablo Puyol) como veteranos (Lola Herrera, Natalia Millán, Jaime Blanch…) durante cinco de las seis temporadas que tuvo el formato.

Basta repasar su trayectoria para comprender que el mundo de la interpretación ha perdido esta semana a uno de sus integrantes más fieles, un actor que si bien nunca trabajó como protagonista en televisión, sabía brillar con luz propia para encandilar al público, ya fuera desde un rol secundario e incluso episódico, y que convirtió el teatro en una de las grandes pasiones de su vida, a través de la cual creció, sintió, e hizo sentir. Sin duda estos días los escenarios del país están de riguroso luto.