‘El Jefe Infiltrado’ descubre este jueves que sus empleados beben alcohol


Embalar objetos, cargar pesadas mercancías, hacer una dura mudanza, transportar valiosos y delicados objetos o reparar un mueble dañado en un porte serán algunas de las tareas que, con dificultad y llegando casi a la extenuación, tendrá que asumir El jefe infiltrado mañana en laSexta.

Jesús Rodríguez, Director Comercial y de Operaciones del líder en mudanzas Grupo Amigo se infiltrará en su propia empresa con una misión muy clara, comprobar si en los últimos tiempos se está exigiendo demasiado a los empleados. El jefe infiltrado se despojará del traje de ejecutivo y se pondrá el mono de trabajo para convertirse en operario de mudanzas, aprendiz de mozo o carpintero. Tareas durísimas de desempeñar para quien no está acostumbrado a cargar muebles de peso, manipular objetos delicados o transportar valiosa mercancía.

Bajo la identidad falsa de un empresario que busca un puesto de obrero tras quebrar su negocio, Jesús Rodríguez descubrirá que las cosas no siempre son lo que parecen y será testigo de algo que jamás había sospechado: alguno de sus trabajadores toma alcohol durante los servicios de mudanzas y otros muestran conductas muy poco profesionales.

Durante su experiencia, el El jefe infiltrado será consciente de que parte de su maquinaria de alto riesgo para el trabajador está demasiado anticuada, sufrirá junto con su gente duras jornadas de carga y descarga bajo un sol abrasador y comprobará en primera persona la dificultad, paciencia y fortaleza que se necesitan para llevar a cabo trabajos poco valorados. Pero Jesús conocerá también las historias personales de algunos de sus empleados y la valentía con la que se enfrentan a los reveses de la vida, las dificultades en el trabajo y la presión exterior.

Entre cajas de embalaje

Jesús Rodríguez es el Director Comercial y de Operaciones de Grupo Amygo, el mayor grupo español de mudanzas y guardamuebles de calidad. Debido al intrusismo, los portes ilegales y la baja de precios generalizada de los últimos años en el sector, la compañía ha tenido que cambiar sus formas de trabajo y las condiciones de muchos de sus empleados. Por eso el El Jefe Infiltrado quiere descubrir si se le está exigiendo demasiado a sus trabajadores, si éstos cumplen las normas de calidad que él mismo ha redactado y comprobar de primera mano la dificultad de ciertos trabajos que, descubre, no están lo suficientemente valorados.

Su primer objetivo será convertirse en operario de mudanzas, donde descubrirá actitudes muy poco profesionales por parte de alguno de sus empleados: se ausentan del servicio dejando solo al novato para fumar un cigarro y toman alcohol en mitad de un trabajo de embalaje y mudanza. Además, su sorpresa aumente cuando alguno de sus operarios baja la guardia cuando el cliente no está. Sin embargo, también será testigo privilegiado del terrible esfuerzo que requiere el trabajo y la complicada situación de algunos de sus compañeros.

Jesús Rodríguez trabajará también junto al empleado más veterano de la empresa en una tarea difícil y delicada: el traslado de valiosas piezas y pesadas antigüedades que requieren una atención muy especial y mucho cuidado, ya que el más mínimo error les puede costar caro. Entre otros, en su nuevo puesto El jefe infiltrado se enfrentará a una talla religiosa nada sencilla de manipular y la crítica de su compañero de trabajo, que no lo considera con suficiente actitud para afrontar el reto profesional al que, se supone, aspira.

El jefe también acudirá como asistente a una de las carpinterías donde se construyen los embalajes de la compañía y se reparan los muebles dañados en los portes. Quiere ver cómo han afectado los recortes al taller y descubre que la maquinaria está demasiado anticuada, lo que supone un enorme riesgo para el empleado. Además, como mozo eventual conocerá a los trabajadores temporales que tras años de bonanza y puestos fijos hoy tienen que hacer malabarismos a fin de mes para salir adelante y dar a su familia lo básico para sobrevivir.