Cuatro estrena este lunes ‘Granjero busca esposa’ con Carlos Lózano


Naturales, sin artificios ni aditivos, directos al grano. Un aristócrata vallisoletano, un exitoso vaquero, un cabrero enamoradizo, una granjera rociera, un broker de las reses y un ganadero futbolero están dispuestos a abrirse al amor y encontrar una pareja que les acompañe para el resto de sus vidas. Quieren casarse, formar una familia, llevar una vida plena y que sean correspondidos. Este es el perfil de los protagonistas de la quinta temporada de ‘Granjero busca esposa’, el dating show más veterano de Cuatro.

Con Carlos Lozano como conductor, narrador y celestino, en esta temporada ‘Granjero busca esposa’ viajará por primera vez fuera de nuestras fronteras para llevar a las candidatas a lugares mucho más remotos y exóticos de lo que se podían imaginar. Flechazos a primera vista, variopintas técnicas de seducción, abandonos, desengaños, giros sorprendentes y momentos muy ‘locos’ se sucederán a lo largo de esta edición.

Carlos Lozano, un ‘celestino’ poco convencional

El conocido presentador y finalista de la última edición de ‘Gran Hermano VIP’ cogerá las riendas del programa ejerciendo de narrador, conductor, confidente y amigo de los granjeros y candidatos que estén dispuestos a cambiar sus vidas. No sólo se involucrará en la vida de cada uno de ellos, sino que también hará las veces de anfitrión y dará a conocer los gustos, aficiones, preocupaciones y sus sentimientos más íntimos.

“Ayudaré en todo lo posible tanto a los granjeros como a los pretendientes. Observaré cómo actúan y siempre que haya algún problema en alguna de las granjas, ahí estaré para apoyar a quien lo necesite”, explica Carlos Lozano su papel al frente del programa.

© Roberto Garver

© Roberto Garver

José (29), un vaquero-dentista afincado en el paraíso

De origen madrileño, José vive en un auténtico paraíso: ha montado una granja con 115 vacas y acaba de comprar ocho terneros para ampliar su producción. Además, por las tardes ejerce de odontólogo en la consulta de su hermana. Educado y con un corazón enorme, le falta lo más importante, el amor.

Después de haber tenido varios fracasos sentimentales, José es bastante desconfiado porque cree que las mujeres de su entorno sólo le quieren por intereses económicos. Busca una chica española con inquietudes intelectuales que comparta su paraíso y con quien formar una familia. “En la vida he conseguido todo lo que me he propuesto, pero el amor se me sigue resistiendo, así que espero conocer a una chica hermosa tanto por dentro como por fuera”, explica.

Convive con su padre, Don José, un hombre risueño, extrovertido, enamorado del amor y de las mujeres y con una profesión peculiar: es productor musical.

Sus candidatas:

Lorena, una chica atrevida, optimista y capaz de hacer cualquier cosa por amor; Olga, una joven extrovertida, alocada y con muchos cambios de humor; Macarena, una chica espiritual que busca formar una familia con valores; Natalia, educadora infantil y con carácter impredecible y Gloria, una mujer de 38 años en busca de un amor de película, serán las candidatas dispuestas a conquistar el corazón de José.

Juanmi (21), apasionado de las cabras, busca un amor para toda la vida

Trabaja en la granja familiar junto a su padre Juan y su hermano mayor Elio. Sólo ha tenido novia una vez y ahora busca una chica con la que tener una relación seria, formar una familia -aunque todavía se considera muy joven para tener hijos- y cumplir el sueño de su vida para, según Juanmi, “seguir con la granja familiar y montar una empresa ganadera”.

Simpático y siempre con la sonrisa en la boca, se pasa las 24 horas del día con Elio, su consejero y paño de lágrimas. La chica que conquiste su corazón, además de compartir labores del campo, también deberá llevarse bien con sus padres y hermanos.

Sus candidatas:

Juanmi tendrá que elegir entre Carolina, apasionada de la lucha libre y fontanera; Isa, que trabaja como anilladora y es madre soltera; Vanesa, una mujer que se considera sexy y salvaje, palabras que lleva tatuadas en su cuerpo; Nagore, una chica transparente, sociable y sincera; e Irene, peluquera y cantante amateur.

Rocío Jurado (34), granjera, rociera y folklórica

Se llama como La Más Grande. Su vida como granjera comenzó desde que su abuelo empezó a criar caballos rocieros cuando ella era pequeña y desde entonces toda su familia vive por y para este tipo de ganado.

Quiere un hombre para su casa y un padre para sus hijos: “Estar con alguien que me ame, que me quiera y que me desee cada momento y minuto del día”. El requisito fundamental que pide es que no intenten engañarla y que sean hombres de palabra porque no perdona una traición. Todas sus relaciones anteriores han acabado decepcionándola porque Rocío piensa que da mucho más de lo que recibe y está deseando revertir esa situación.

Sus candidatos:

Carlos, un aristócrata que asegura formar parte del linaje real; Diego, devoto de la Virgen del Rocío y amante de los caballos; Poli, un jugador de hockey que le gusta bailar salsa en sus ratos libres; Domingo, mamporrero de profesión y desafortunado en el amor y Jordi, dependiente en una gasolinera, competirán entre ellos para conquistar el corazón de Rocío.

Lander (24), amante de las vacas y del Athletic

Las vacas y el Athletic de Bilbao son sus dos pasiones. Proviene de una familia con mucha tradición ganadera y su explotación ha ganado varios premios. Tiene 200 vacas lecheras, las conoce a todas y sabe cómo es la personalidad de cada una, pero entre todas hay una muy especial, Rebeca, la primera vaca que le regaló su madre. Tal es su predilección por ella que la tiene tatuada en su espalda.

La chica que quiera conquistar el corazón de Lander debe, por encima de todas las cosas, amar a los animales como él y compartir en la medida de lo posible su amor por el Athletic… y, por supuesto, por Rebeca, que ha ganado. “Yo tengo dos corazones, en el derecho llevo a Rebeca y en el izquierdo tengo sitio para enamorarme y conquistar a una chica”, confiesa.

Sus candidatas:
Las candidatas a convertirse en las elegidas por Lander son Xandra, forofa del Athletic de Bilbao; Cristina, profesional de los piercings en busca de una relación seria; Paula, una joven a la que le gustan los chicos más mayores que ella, que no sean celosos y dispuestos a entregarse; Natalia, una chica estudiosa, trabajadora y con ambiciones y Rebeca, una mujer exigente en las relaciones sexuales.

Sigi (24), el broker de ganado de Badajoz

Emprendedor y muy hábil en los negocios, ha creado una empresa de compra-venta de ganado y ahora busca a alguien con quien compartir su mundo.

Es trabajador, emprendedor, responsable y tiene un grupo de amigos con los que le gusta salir, requisito que debe comprender la chica que conquiste su corazón. Vive con su madre, Guadalupe, que será su mejor consejera.

Sigi está convencido de que ‘Granjero busca esposa’ es una oportunidad única, cree en las relaciones duraderas (aunque hasta ahora ninguna le ha funcionado). No quiere renunciar al amor y sabe que en algún lugar está su media naranja. “Soy un chico simpático y muy cabezón, si se me mete una cosa en la cabeza, hasta que no lo consigo no paro. Busco una chica para toda la vida. Según dice mi madre, soy el mejor hijo y el mejor yerno”.

Sus candidatas:

Yanira, “físicamente perfecta”, ratón de biblioteca y apasionada de la lectura erótica; Bea, agente inmobiliario; Laura, organizadora de eventos; Iris, madre un niño de cuatro años y cocinera de profesión y María, gobernanta de un hospital y aspirante a modelo XL serán las candidatas de Sigi.

Don Luis (63), aristócrata terrateniente al otro lado del charco

1.800 hectáreas de terreno, casi 800 cabezas de ganado, 15 caballos, plantaciones de soja, trigo y maíz, cinco personas de servicio y decenas de temporeros a su cargo: esta es la carta de presentación de Don Luis, tal y como le gusta que le llamen, un aristócrata vallisoletano de 63 años afincado en un país americano.

Tiene un título nobiliario paro aún no lo quiere desvelar. Asegura que su granja es su reino, de ahí que se llame La Corona. Su aventura americana se remonta hace 34 años, cuando Don Luis cruzó el charco para vender todas las tierras que su hermano fallecido había comprado. Al llegar le gustó tanto el sitio que terminó comprando más terreno y quedándose a vivir.

Don Luis piensa que ‘Granjero busca esposa’ le brinda una gran oportunidad de encontrar al amor de su vida. Busca una mujer con menos de 40 años, que sea bella, culta, educada, muy cariñosa y que quiera mucho a sus hijos, sobre todo a los pequeños de 8 y 10 años. La candidata, además de conquistar a Don Luis, deberá tener el visto bueno de Elena, su hija mayor, y su madre Doña Lorenza, además del ama de llaves y de su amigo Enrique.

Sus candidatas:

Don Luis tendrá que elegir entre Marisol, madre de dos hijos de 13 y 10 años; Coco, exmodelo de origen alemán, acostumbrada a relacionarse con gente de alta alcurnia; Dunia, culta, deportista y políglota; Esther, prestigiosa bailaora y coreógrafa y Soraya, conductora profesional.

Así comienza…

En el primer programa los granjeros conocerán a sus primeras cinco candidatas -candidatos en el caso de Rocío Jurado- a conquistar sus corazones, elegidas por ellos mismos después de seleccionar sus cartas y fotos. Don Luis, José, Juanmi, Rocío, Sigi y Lánder deberán afinar bien su intuición porque sólo podrán elegir a tres de ellas, con las que iniciarán la convivencia en sus respectivas fincas. Los nervios de los granjeros más inexpertos en el trato con el sexo opuesto se unirán a la competitividad entre las candidatas a convertirse en sus elegidas.

Flechazos, un abandono sorpresa, algunos besos, mentiras y un gran secreto que se mantendrá a lo largo de la temporada se verán en una primera cita, en la que los granjeros, asesorados por un familiar o amigo, descartarán a la primera de las cinco pretendientes.

La segunda eliminada será aquella que peor se desenvuelva en las distintas pruebas de adaptación: aguantar el mayor tiempo posible en una piscina llena de insectos; demostrar destreza en una ginkana con obstáculos; someterse a un polígrafo para determinar quién dice la verdad; desenvolverse en clases de cocina extremeña; mantener equilibrio en un toro mecánico y componer y recitar poesía.