Cuatro estrena este martes ‘Deja sitio para el postre’ presentado por Raquel Sánchez Silva


Para elaborar “Deja sitio para el postre”, primero es necesario contar con el mejor equipo de reposteros de España, preferiblemente un Gran Juez y tres mentores de reconocido prestigio que se encargarán de formar y de valorar el trabajo de los concursantes. El siguiente paso es elegir, de entre un casting de más de 3.000  candidatos, a 18 apasionados por la repostería. 

Al mismo tiempo, se añade una presentadora capaz de combinar a partes iguales las expectativas de los concursantes con el rigor de los mentores y el calor de los espectadores. Por último, se agrega un buen número de pruebas y sesiones de trabajo en equipo en las que se producirán distintas eliminaciones. Se mezclan todos los ingredientes con pasión y se deja a fuego vivo antes de llegar al punto de ebullición: una gran final de la que surgirá el mejor repostero no profesional de España.

Así es la receta de “Deja sitio para el postre”, el nuevo talent show de repostería que Cuatro estrenará este martes, 14 de enero a las 22:30h. Producido en colaboración con Magnolia TV, “Deja sitio para el postre” estará presentado por Raquel Sánchez Silva y contará con la participación del maestro Paco Torreblanca como Gran Juez y de otros tres maestros de la repostería: David Pallás, Amanda Laporte y Sergi Vela

El  programa paso a paso

Deja sitio para el postre” va más allá de la mera preparación de un postre y muestra lo que hay en la trastienda de cualquier gran creación gastronómica: materia prima, técnica, equipos humanos y, por supuesto, la opinión de quienes la degustan.

“Deja sitio para el postre” es un concurso de cocina focalizado en la repostería, el talón de Aquiles de muchos cocineros de prestigio. En su producción, el programa ha contado con una importante labor de casting iniciada a finales de 2013 que reunió a más de 3.000 personas de las que fueron seleccionadas 30. Esa treintena de candidatos pasaron posteriormente a la “Academia del Gusto”, donde realizaron diversas pruebas de la mano de los tres mentores y bajo la supervisión de Paco Torreblanca. De este reto definitivo, salieron elegidos los 18 candidatos que competirán en el concurso.

En el inicio de “Deja sitio para el postre”, los 18 alumnos se integrarán en tres equipos de seis personas capitaneados cada uno de ellos por un mentor: David, Amanda y Sergi. La implicación de los mentores será absoluta: no sólo evaluarán, sino que compartirán con sus alumnos su maestría y competirán para alzarse con la victoria de cada prueba. El concurso que contará con la colaboración de Jacob Torreblanca como asesor culinario- ofrecerá una competición doble: la de los propios concursantes y la de los mentores, que buscarán la permanencia de su equipo.

Pruebas

  • Prueba Creativa

Cada semana, Paco Torreblanca recibirá un encargo de un cliente diferente. Personajes anónimos o rostros conocidos contactarán con el Gran Jefe del concurso para encargarle una creación especial. Torreblanca trasladará el encargo a los tres equipos, que tendrán que elaborar un delicioso postre que satisfaga el paladar del cliente. Será una prueba en la que la planificación y el desempeño de todo el grupo serán fundamentales, puesto que el equipo vencedor ganará la inmunidad y no podrá ser eliminado.

La búsqueda de la mejor materia prima será otra de las piezas fundamentales. En “Deja sitio para el postre”, los ingredientes no aguardan en una sala anexa. Al contrario, la compra se realizará en establecimientos reales, por lo que será necesario desplazarse para adquirir los productos. Además, los equipos contarán con un presupuesto limitado.

Esta primera prueba será protagonista de distintos eventos en los que los concursantes tendrán que mostrar su creación. Una tarde en el circo, una fiesta de la alta sociedad o un macroconcierto con artistas de primer nivel son algunos de los escenarios en los que los participantes medirán sus creaciones.

Con el fin de superar este reto, los tres equipos tendrán que aplicar todos sus conocimientos técnicos en la mejor manera de transportar el postre sin perder sabores ni texturas, una dificultad añadida cuando la temperatura y la estética son factores básicos para el éxito. ¿Llegarán los productos como imaginan? Los nervios aflorarán y la competitividad estará a flor de piel, pero será una rivalidad “dulce”, como mandan los cánones de la buena repostería.

  • Prueba  del Sabor

Los equipos que no consigan la inmunidad tendrán que medir de nuevo sus fuerzas en los fogones. En cada programa, un jurado de expertos propondrá a los concursantes un reto temático que deberán superar. Unas monjas clarisas confeccionando yemas de Santa Clara, críticos culinarios esperando una fascinante creación o un maestro heladero retándoles a imitar su mejor helado son solo algunos de los invitados de excepción de esta prueba que cada aprendiz a repostero deberá superar en solitario.

El comité de expertos invitado cada semana será el encargado de seleccionar a los dos concursantes más débiles. El resto será salvado y continuará con su equipo en la competición una semana más.

  • El cara a cara

Los dos candidatos a la expulsión se medirán en un último reto gastronómico a propuesta de Paco Torreblanca. Este desafío se convertirá también en una dura prueba para sus mentores. En esta fase final, Sergi, David y Amanda tendrán que expulsar cada semana a un concursante, sin atender al equipo de pertenencia.

La última palabra, en manos de Paco Torreblanca

Gran Juez del programa y maestro de los concursantes y mentores: Paco Torreblanca será la llave definitiva para continuar en “Deja sitio para el postre”. En su poder está la facultad de salvar al concursante nominado si considera que su progresión está siendo la adecuada o incluso “repescar” a algún expulsado. Pero no siempre será así. Torreblanca también podrá expulsar a un concursante salvado cuando estime que no está aprovechando las enseñanzas del programa, o reorganizar los equipos para mantener la tensión competitiva entre ellos. Riguroso y comprensivo a partes iguales, Torreblanca impartirá diferentes clases magistrales en cada prueba creativa y en los “cara a cara”, momentos en los que tomará el pulso a sus aprendices

Paco Torreblanca

Alquimia de sabores. Lujo a la medida. Exclusividad, perfección, exquisitez  y pasión. Estos son los atributos que mejor definen las creaciones de Paco Torreblanca, para muchos el mejor exponente de la repostería en nuestro país. El Gran Juez de “Deja sitio para el postre” sólo podía encarnarse en una personalidad como la de Paco Torreblanca: rigurosa y perfeccionista, pero también cercana y amable. Él tendrá potestad no sólo para valorar los trabajos de los candidatos y sus mentores, sino también para alterar la dinámica del concurso en ocasiones excepcionales.

 Doctor Honoris Causa de las Bellas Artes (2013) y Tecnología de los Alimentos (2010) y admirado y respetado por los grandes chefs de la cocina actual, Paco Torreblanca (Alicante, 1951) es uno de los mejores pasteleros del mundo. De la mano del prestigioso pastelero Jean Millet, aprendió el oficio en París, donde permaneció nueve años formándose, experimentando y descubriendo el valor del trabajo bien hecho. Posteriormente continuó sus estudios en Estados Unidos, Japón, Sudamérica, Italia y Alemania.

En 1978 abrió su propia pastelería en Elda (Alicante), con una imagen innovadora, elaboraciones modernas, sabores puros y estética elegante, una tónica que ha mantenido durante toda su carrera. Miembro de la Asociación Internacional Relais Dessert y director de la escuela International School of Pastry Arts, en su palmarés se acumulan numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Nadal de Gastronomía al Repostero español (2004), Mejor Pastelero de postres de restaurante de España (2004), Gran Premio del Jurado Internacional de OccitaniaMejor Libro de Postres del Mundo Gourmand World Cookbook Awards en distintas ediciones internacionales y españolas  (2003, 2006 y 2009) y Mejor Tarta del año Relais Dessert (1999). Autor de varios libros de cocina y repostería, en 2004 realizó la tarta de boda de los Príncipes de Asturias. 

Sergi Vela: La pastelería como forma de vida

Profesor de la Escuela de Hostelería y Turismo de Barcelona, Sergi Vela se ha formado en las mejores pastelerías y restaurantes del país junto a grandes figuras como Martín Berasategui, galardonado con siete estrellas Michelín, y en los fogones del propio Paco Torreblanca.

El rigor define la trayectoria profesional de este joven cocinero, galardonado con el Spanish Chocolate Masters 2009 y 2010 y creador de la Mejor Tarta de Chocolate del mundo, según el World Chocolate Masters de París. Su rigor y pasión por la repostería, a la que considera una forma de vida más que un oficio, serán sus principales aportaciones a “Deja sitio para el postre”.

 

Amanda Laporte: Innovación en la repostería tradicional

Cocinera de formación y estilista de cocina, la delicadeza y la creatividad definen el trabajo de Amanda Laporte. Dinámica y entusiasta, esta repostera apuesta por la pastelería tradicional arropada por proyectos originales y creativos en los que es fundamental el trabajo en equipo.

A lo largo del programa, la repostera, chef del Canal Cocina, artífice de la imagen de varias marcas de alimentación y autora del libro “Los dulces de Amanda”, ofrecerá ideas innovadoras para preparar postres caseros y mostrará distintas técnicas para presentarlos de manera atractiva y original.

David Pallás: Una carrera ligada a la pastelería de autor

Arte y chocolate: estos son los conceptos a los que va ligado el trabajo del repostero David Pallás. Desde muy joven, se quedó fascinado por las posibilidades estéticas del cacao y se especializó en la creación de esculturas gastronómicas.

Campeón de la Copa de España de Pastelería en el apartado de chocolate y colaborador en distintos medios especializados, centra toda su actividad en la democratización de la pastelería de autor. La creatividad y la búsqueda de texturas y sabores nuevos serán algunos de los retos a los que tendrán que enfrentarse sus nuevos alumnos.

Raquel Sánchez Silva: Una presentadora de excepción

Raquel Sánchez Silva es uno de los rostros más representativos de Cuatro. Desde los inicios del canal, la presentadora ha estado vinculada a distintos programas, entre los que destacan las dos primeras ediciones del ‘reality’ de aventuras “Pekín Express”, “Expedición Imposible”, los programas de factual “Soy lo que como”, “Perdidos en la tribu” y “Perdidos en la ciudad”, el concurso “El Cubo” y otros espacios como “Oído Cocina”, “Qué desperdicio” o “Idénticos”, entre otros. En Telecinco ha presentado “Supervivientes: perdidos en Honduras” y “Acorralados: aventura en el bosque”.

Equipo Rojo

GERALDINE DANIEL, 32 años. Bretaña (Francia). La repostería por amor

“Crecí en la Bretaña francesa. Trabajaba en Marketing, tenía la vida muy organizada, pero le di un giro radical para cumplir mis sueños y conocer mundo. Casualidades de la vida, llegué a España por amor y vivo en Alicante desde hace tres años. Desde muy pequeña, mi querida abuela me transmitió todo su amor por la repostería. Para mí, un postre es como un sentimiento dulce, es la magia de crear momentos que recuerdas para siempre”.

HALIMA MOURID, 30 años. Safi (Marruecos). Creatividad y tradición árabe

“Nací en la ciudad costera de Safi y me vine a España hace 10 años para estar junto a mi marido. Soy madre de dos niñas, Sundus y Asil. Desde muy pequeña me han apasionado la repostería y las manualidades. A los 15 años empecé a experimentar a la hora de elaborar pastas y dulces. Mi primer experimento fueron unos ‘cuernos de gacela’, típico postre de mi tierra, que elaboré con la ayuda de mi abuelo. Ya en España, pasé por varios trabajos y al final decidí dedicarme a lo que más disfruto haciendo: elaborar tartas y dulces árabes por encargo. Sigo aprendiendo, formándome todos los días de forma autodidacta y endulzando la sobremesa de mi gente”.

ÁNGEL SEGURA, 19 años. Alicante. Un alérgico enharinado

“Me considero una persona trabajadora, luchadora, humilde, creativa, perfeccionista y exigente. Vengo de una familia panadera y pastelera, así que se puede decir que he crecido con la repostería, siempre fijándome en mi hermano mayor, todo un profesional de la pastelería. Desde pequeño he tenido un gran obstáculo, que es la alergia a la harina. Sin embargo, dedicarme a esto es un sueño que llevo persiguiendo desde pequeño. Éste es el motivo por el cual estoy aquí, porque creo que ésta es la mejor oportunidad que la vida me ha brindado para cumplirlo”.

ANTONIO ABAD ‘TONINO’, 41 años. Barcelona. Vivir a lo “dulce”

“He tenido innumerables empleos, pero nunca me identifiqué con ninguno. Cuanto más buscaba, menos encontraba. Pero nunca es tarde y, cosas del azar, las personas que más me quieren pusieron en mi camino lo que me apasiona: ¡Crear! Hacer feliz a alguien, dibujar una sonrisa, hacer de una reunión una fiesta… Son cosas que puedo hacer a través de la repostería, mi pasión, a la que me quiero dedicar en cuerpo y alma. Me levanto por las mañanas y pienso: ¿Qué dulce me pongo hoy?”

DAVID MOLINA, 32 años, Lleida. El recuerdo imborrable de un buen postre

“Soy padre de Enzo, la persona que verdaderamente me ha enseñado a ver la vida de otra manera. He crecido entre fogones, ya que mi padre se ha dedicado toda la vida a la hostelería. Fue él quien me enseñó la pasión, el esfuerzo, la perfección… Después de años haciendo cocina clásica me di cuenta de que el recuerdo con el que se quedaba la gente era el postre, así que comencé a copiar recetas, reinventarlas y trabajar en nuevas ideas. Aquí he encontrado el lugar perfecto para demostrar mi pasión, constancia, esfuerzo y perfección y para aprender a endulzar la vida a los que me quieren”.

ANA MARÍA GÓMEZ, 61 años. Cantabria. Enamorada de la pastelería casera

“Vengo de Torrelaguna, en Cantabria, pero me crié en el puerto de Santa María, por lo que tengo el corazón dividido. Desde muy joven he sido una enamorada de la pastelería casera, que es la que hago habitualmente para mis fans: mi familia. Tengo tantos años como ilusiones, ganas de aprender y de vivir. Esta aventura no va a cambiar mi forma de vida, pero de alguna manera va a ser un soplo de aire fresco. Es una oportunidad que nunca pensé encontrarme en el camino, pero mi familia me empujó a aprovechar, por lo que afronto el reto con muchísima ilusión”.

Equipo Verde

MARTA DALMAU. 25 años. Valencia. Optimismo y estética a partes iguales

“Creativa, exigente, curiosa, con poca vergüenza y mucho sentido del humor. Hablo por los codos y siempre veo el vaso medio lleno o lleno entero. Antepongo el corazón a la razón, soy puro sentimiento. Me apasiona la moda
-sin obsesionarme-, la fotografía y, por supuesto, la pastelería. Detallista sin remedio, no concibo la repostería sin cuidar la decoración al mínimo detalle. Mi color es el verde esperanza y si fuese un postre sería el pan con chocolate, que, como yo, no es el postre perfecto pero simboliza la felicidad”.

MIRIAM PÉREZ, 27 años. Vizcaya. La paleontóloga repostera

“Enamorada de los dulces gracias a mi abuela Juli, mi espíritu inquieto y mi enorme curiosidad me llevaron a ser paleontóloga, aunque nunca olvidé mi pasión por la repostería. Hornear, crear y decorar postres me aporta serenidad, ilusión y una alegría tal que sería capaz de iluminar el mundo. Me maravillan los ojos y las sonrisas de quienes prueban un postre, esa satisfacción nacida del placer de disfrutar de los olores, sabores y texturas. Quiero poder regalar eso cada día”.

ANTONIO VALERO. 54 años, Palma de Mallorca. Un corazón apto para el dulce

“Soy muy positivo, muy alegre y hablador. Siempre estuve ligado al mundo de la hostelería, de hecho fui maître, aunque nunca me había adentrado de lleno en el mundo de la pastelería. Mi afición viene de forma accidental, nunca mejor dicho, porque hace unos años un infarto me dijo que me tenía que tomar la vida con más calma. Cuando estuve de baja, la repostería se convirtió en un refugio donde podía relajarme y desde entonces no he parado. El cuidado y los tiempos que necesita la repostería los he aplicado también a mi vida. Se puede decir que me ha ayudado a cambiar. Mi público es mi familia, mi mujer y mis hijos, que me han animado muchísimo a lanzarme y cumplir el sueño de estar en ‘Deja sitio para el postre”.

BERNABÉ GÓMEZ, 19 años. Jaén. El benjamín del concurso

“Soy muy extrovertido. No podría imaginar mi vida sin el sentido del humor y trato de llevar esa alegría a la repostería. Desde pequeño, mi afición ha sido la cocina, pero mi verdadera pasión es la repostería. Todavía recuerdo el día en que mi tía trajo un brownie a una reunión familiar y me contó que ese postre nació a partir de un error: el olvido de la levadura por parte de su creador. Esa historia tan divertida y curiosa hizo que me picara el gusanillo. Desde entonces, he estudiado un grado medio para aprender y mejorar con un objetivo claro: convertir esta pasión en mi profesión”

ROCÍO ARROYO. 34 años. Ciudad Real. Moda en los fogones

Apasionada de los postres, para mí la pastelería es mágica, creativa y una manera de expresar mis sentimientos. No hay nada más dulce que dedicarse a lo que a uno le gusta y yo lo he conseguido gracias a la repostería. Me encanta mostrar mis elaboraciones, enseñar la técnica para hacerlas y siempre he tenido mucho cuidado con los ingredientes que utilizo: deben ser de primera calidad. No dejo nada al azar. En mi vida, moda y pastelería es una fusión imprescindible: un postre bien vestido es irresistible a la vista, además de una perfecta combinación con un gran sabor”.

DANIEL DIÉGUEZ, 33 años. Pontevedra. El alquimista sobre patines

“Siempre insistía a mi madre para que me enseñase las recetas de la familia. De ella y mis abuelas aprendí mientras ayudaba a preparar la comida. Toda clase de mezclas y al horno, de niño siempre me entusiasmaba mirar mientras la masa se transformaba en un bizcocho. Practicaba la alquimia en la cocina poniendo en práctica lo aprendido en las vacaciones en casa de los abuelos. Estudié Escultura y Bellas Artes y vivo mi vida sobre patines. Hace unos años, en Londres, quedé prendado con los dulces de los escaparates y pensé que podría fusionar mi vena artística con la repostería. Desde entonces intento hacer obras de arte comestibles”.

Equipo Azul

PABLO MARGOS, 23 años. Valencia. Basta ya de tanta paella

“Me considero una persona que sabe lo que quiere y que trabaja duro para conseguir aquello que se propone. Una parte vital de mi vida es la familia. Me he criado en una muy numerosa y todos hemos trabajado juntos, por lo que siempre hemos estado muy unidos, tanto en los buenos momentos como en los malos. Trabajo como cocinero de platos salados, la especialidad de la casa son las paellas, pero me apasiona la repostería. Quiero transmitir lo mismo que yo siento cuando elaboro un buen postre. Esa sensación de felicidad y del trabajo bien hecho es inmejorable, por eso intento ser el mejor y darlo todo en cada cosa que hago”.

INGRID GONZÁLEZ. 37 años. Madrid. Del submarino a los fogones

“En mi vida he emprendido muchas aventuras, sueños e ilusiones, de hecho creo que he dedicado gran parte de mi vida a soñar, a lograr objetivos, a caer, a ilusionarme, a desilusionarme. Hace años un sueño comenzó a inquietarme, pero era un sueño que al despertar veía a años luz de mis posibilidades: vivir de la repostería. No tenía medios, ni experiencia, ni tiempo, así que lo dejé marchar. Pero un día llegó mi hijo Miguel. Mi vida se llenó de colores, muñecos, dibujos animados, sonrisas… Y sin saber cómo, de repente, la casa estaba llena de harina, azúcar, chocolate, moldes, libros de cocina, recetas… Poco tiempo después dejé mi trabajo como militar en su submarino torpedero y empecé a dedicarme en cuerpo y alma a mi dulce sueño”.

MARIPILI MARTÍNEZ, 35 años. Cuenca. Una ‘madraza’ entregada al dulce

“Vengo de Motilla del Palancar, aunque mi corazón familiar es madrileño. Soy risueña, trabajadora, familiar, luchadora, muy expresiva y una madraza. Desde 2011 cuido de mi tarta más dulce: mi pequeña Inés, mi masa más perfecta, con la cantidad exacta de dulzura. La repostería es, desde hace muy poco tiempo, mi nuevo estilo de vida. No hay nada tan bonito como ver las reacciones que producen mis postres amateurs en mi familia. Disfruto muchísimo, me encanta y ya no concibo mi vida sin la repostería. ¡Y eso que yo era de salado!”.

ALICIA PIGUILLEM, 32 años. Barcelona. La tarta nupcial puede esperar

“Apasionada, sincera, espontánea y con afán de superación. La pastelería se ha convertido para mí en un proyecto de vida. Tal es así, que hace poco decidí dedicarme a la repostería profesionalmente, e incluso aplacé mi boda para vivir el sueño de estar en el obrador de “Deja sitio para el postre”. Como la repostería, soy una persona en constante evolución. En la mezcla de ingredientes, en las texturas y sabores y en la exactitud de la alquimia que es la pastelería es donde encuentro el lugar perfecto para plasmar mis sentimientos y sueños”.

VALENTÍN RUIZ. 39 años. Ciudad Real. Una estirpe pastelera en plena renovación

“Extrovertido, apasionado, cariñoso, generoso con los demás, soy ‘todo corazón’, sensible, pero a la vez muy fuerte y de los que siempre se queda con el lado bueno de las cosas. Vengo de estirpe pastelera. Mi vida dio un giro de 180 grados al fallecer mi padre, cuando tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: hacerme cargo del negocio familiar, la pastelería ‘Valentín’, como se llamaban mi padre y mi abuelo. Compartir esto junto a mi madre ha sido uno de los mejores regalos que la vida me ha podido dar, además de mis dos hermanos, Ángel y Jaime, dos pilares básicos en mi vida”.

‘LEO’ ARIOCHA SOCARRAS, 40 años, La Habana. El postre que llegó de Cuba

“Nací y me crié en La Habana. Desde muy pequeño, recuerdo a mi abuela y a mi madre deleitándonos con suculentos dulces. Mi vida nunca estuvo ligada a la cocina y menos a la repostería; sin embargo, en cada ciudad que visitaba sentía la necesidad de conocer y disfrutar de sus dulces y sabores. Hoy hace ya 15 años que vivo en España. Aparte de la danza, mi profesión, no hay nada que me haga más feliz que crear un postre para mis familiares y amigos. En esa elaboración pongo todo mi ser y mi corazón, mis recuerdos y lo que aprendo cada día.  La repostería para mí es crear ilusión”.

En el primer programa

Había una vez… un circo

No hay cliente más exigente a la hora de degustar un postre que un niño. Su afilado sentido del gusto es capaz de tirar por tierra la creación más exquisita para ensalzar los platos más sencillos y sabrosos. Y si es complicado satisfacer a un niño, tratar de conquistar a 500 puede resultar una tarea titánica.

Ésta será la primera prueba a la que se enfrentarán los 18 concursantes de “Deja sitio para el postre”: preparar la merienda para el medio millar de niños que acude a pasar una entretenida tarde de circo. Paco Torreblanca les instruirá sobre cuál puede ser la mejor creación para ofrecer a tan estricto público y sólo uno de los tres equipos conseguirá realizarla.

En la prueba de calidad, los dos equipos que no consiguieron superar el reto deberán enfrentarse a un no menos temido equipo de jueces invitado: los críticos gastronómicos Mikel López Iturriaga, autor del blog “El comidista” en El País; Alejandra Ansón, creadora de Elite Gourmet; y Rafael García Santos, autor de la guía anual “Lo Mejor de la Gastronomía”.