‘Comando actualidad’ entra en la comunidad china en España


Vienen para hacer fortuna y han montado negocios por todo el país. En España viven 180.000 chinos, la mayoría en Madrid y Cataluña. Llegaron con fuerza en las décadas de los 70 y 80 y abrieron 1.500 restaurantes. En la actualidad, los negocios se han diversificado y triunfa un nuevo perfil de empresario chino alejado de la hostelería y las tiendas multiprecio.

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Pedro Lee llegó a España hace 40 años con su cámara de fotos. Estudió medicina en la Universidad de Salamanca y comenzó su primer negocio con trescientas mil pesetas. En la actualidad, es el propietario de cinco restaurantes, uno de ellos considerado el más lujoso de Europa. Ahora que invierte en bolsa y le afecta la depreciación del yuan dice que el secreto es sembrar y cosechar para después invertir.

En el otro lado de la escala social está Chen. Vive en Usera, el núcleo urbano con más concentración de ciudadanos chinos. 7.000 asiáticos habitan y trabajan en este barrio apodado el Chinatown madrileño donde el precio del alquiler es de los más bajos de la capital. Tiene esposa e hijos y asegura que una familia china con tres hijos es una familia feliz. Regenta un bar, corta jamón como un experto en jabugo, y vive de servir cañas y hacer tortilla española.

Margaret Chen lleva en España 22 años, asesora a empresarios chinos que invierten en nuestro país y a españoles que desean invertir en China. Es la responsable de que el chino más rico del mundo haya comprado el Edificio España, uno de los rascacielos más emblemáticos de Madrid. La intención del multimillonario, que ha pagado 265 millones de euros, es construir un complejo de lujo. El rascacielos está protegido, no puede tirar la fachada y la operación está en jaque.

Hay pueblos que han vencido al Made in China y otros que viven gracias al gigante asiático. En Ubrique han ganado el pulso a los chinos. En 2003 los bajos precios desplazaron la fabricación de los bolsos de lujo al gigante asiático. Hoy, doce años después, esta localidad gaditana vuelve a vivir de la piel. Hay familias enteras que trabajan doce horas al día curtiendo bolsos, quien paga por aprender el oficio para encontrar empleo, y empresarios como Paco que trabaja tanto y tan barato que tiene hasta clientes chinos.

Jazmina es china y habla andaluz. Cada vez que llega un compatriota cambia la bandera que ondea frente a la puerta de la fábrica de porcino en la que trabaja por la de China. A esta empresa de Cártama, en Málaga, llegan empresarios chinos viven que compran por toneladas, hígados, arterias, sesos, son amantes de la casquería. La demanda no para de crecer.

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