‘Comando actualidad’ analiza el creciente interés por la actividad física en ‘Cuerpo 10, negocio redondo’


26 millones de españoles practican algún tipo de ejercicio. Septiembre es el mes de gimnasio. Ni después de Navidad ni en los meses previos a la operación bikini aumenta tanto el número de matrículas en los centros deportivos. Correr se lleva la palma. Cinco millones de españoles corren: en el parque, en el barrio, en el monte, en las ciudades. El ejercicio está de moda. El aumento de interés por la actividad física ha hecho que en el mercado aparezcan monitores, instructores o entrenadores personales. No hay una norma general que regule y ordene las profesiones del deporte. En la actualidad cualquiera puede abrir un centro deportivo y dirigir sus actividades.

El baile mueve cuatrocientos millones de euros al año. Marta vive de enseñar zumba, un baile que practican 15 millones de personas en el mundo y un negocio millonario. La marca, que funciona como una empresa, vende camisetas, zapatillas o mallas en las plazas de pueblos, gimnasios, calles o centros de grandes ciudades a golpe de música. No hace falta ser licenciado en Educación Física, ni tener formación deportiva. Cualquiera puede ser instructor de zumba si está dispuesto a pagar 267 euros por el curso de iniciación y sumarle otros tantos por cada taller para perfeccionar lo aprendido.

Adicto al músculo. Raúl aprovecha hasta el último centímetro de su piso de 30 metros cuadrados para quemar grasas. Hace el pino en la puerta de entrada o flexiones en una barra que cuelga sobre la vitrocerámica de su cocina. No va al gimnasio. Practica ejercicio al ritmo que le marca su teléfono móvil. Un entrenador virtual por el que paga 80 euros al año. El ejercicio es su obsesión.

Deporte numeroso en familia. En el garaje de los vecinos de Mate caben cuatro coches, en el suyo, sólo uno. Guarda nueve bicicletas, patines, decenas de zapatillas de deporte, cascos, guantes, bañadores, gorros… Es ingeniera industrial, tiene 45 años, cuatro hijos y un perro. Corre por el monte, nada y monta en bicicleta. Su marido hace judo y baloncesto y sus hijos todos los deportes menos esgrima. Mate se sabe “enganchada” a la actividad deportiva. Por las noches corre y nada en el Cantábrico con las Girls on fire, un grupo de 32 mujeres que encuentran evasión y una forma de vida en el ejercicio.

Ejercicio sin esfuerzo. En los últimos seis meses Iván ha abierto 120 centros deportivos en todo el mundo. Un gimnasio a la semana. Ha patentado un aparato que ejercita el músculo a través de la electroestimulación. No hace falta moverse. Una tecnología utilizada por la NASA que ahora está llenando centros deportivos a 35 euros por sesión.

‘Descalcismo’ o el deporte en la naturaleza. Rafa se partió el cuerpo en dos en un accidente de moto. Se llenó de clavos por dentro y cambió de vida: de ingeniero informático a entrenador personal. Noelia es una de sus alumnas. Entrena en el parque, subiendo a los árboles o gateando por la hierba del Parque del Retiro. Lo que hacen se llama entrenamiento natural y cuesta entre 150 y 300 euros la hora.