Análisis y crítica de la primera edición de Campamento de Verano


Para comenzar, conviene ubicar el concurso. Un concurso de una duración aproximada de 9 semanas, que tuvo lugar entre finales de julio y comienzos de septiembre. El programa llegó casi por sorpresa. Su publicidad empezó una semana antes y el casting completo no se supo hasta la misma tarde que comenzó la edición. Se notaba que era un concurso improvisado para cubrir el hueco de Acorralados, Supervivientes, etc, programas que normalmente son muchos más trabajados y con un presupuesto bastante por encima.

Este bajo presupuesto no solo se nota en la rapidez de su preparación, sino en la reutilización del plató de Sálvame (seamos sinceros, con esto ya nos imaginábamos que sería un Campamento de Salvamé, como así ha sido), y con Sonia Ferrer como presentadora, aprovechando el tirón de las últimas semanas. Además, los colaboradores que aparecían en programa eran los mismos que han/habían aparecido en Sálvame Diario o Deluxe: Kiko Hernández, Jimmy Martinez Arnau y Belén Rodríguez. Y podemos decir que Kiko y Belén son elecciones acertadas ya que ambos conocen el mundo del reality, pero Jimmy no es un personaje que corresponda a un perfil que sí siguen los dos antes mencionados, sin desmerecer su trabajo.

Una vez ubicados, comienzo a criticar, sí, criticar, el desarrollo del programa. Un programa que puede ser considerado de superviviencia por las puestas al límite de todos y cada uno de sus concursantes, provocando desde la misma dirección conflictos entre ellos, incumplimientos de contrato, visualización de imágenes que se desarrollaban fuera de plató, introducción de normas inútiles y más motivos de enfado con la producción de Campamento de Verano.

Hemos visto ataques a Lucía Extebarría, que quedó como mala y según han ido pasando las semanas hemos descubierto que tenía toda la razón del mundo. Ella vaticinó que el ganador sería Montalvo, el “mueble” de la edición, y sobretodo el más estratega como él mismo reconoció, y admitió que incumplieron su contrato. Es cierto que si entras a un reality te expones a conflictos, pero no es normal que el propio programa los provoque, señale con la mano a una ¡mujer que lo único que hacía era decir la verdad a sus compañeros (en mi mera opinión, esto puede diferir según la persona). Aunque no hubiese dicho la verdad, siempre es mejor que el conflicto lo provoque los concursantes al programa, ya que da la impresión de que está todo demasiado guionizado.

Otra de las polémicas fue el baño de chocolate a Noemí, alérgica a esta sustancia y que el programa tenía que tener constatado en los informes médicos que realizan a cada concursante, como era obvio. Esto, además de la ira de la propia Noemí, provocó la rabia de la asociación Hazte Oír, que pidió a los anunciantes que retirasen su publicidad inmediatamente del programa como ya sucedió hace unos años con La Noria. Tras esto, la producción del programa se puso a adorar a Noemí con videos simpatiquísimos y preciosos y ninguno que le pudiese afectar negativamente, haciendo que el público viese que ella era la única merecedora de la victoria.

Esto provocaba que el programa viese en la final como Noemí se alzaba victoriosa contra Esteban con casi un 70% de los votos y por tanto, la bola tan grande que hicieron al mostrar una Noemí auténtica, pero sobrevalorada, tenían que eliminarla. Así, se inventaron unas pruebas que claramente aventajaron a Montalvo (quien hizo trampas, por ejemplo, al esconder una S cuando el programa se fue a publicidad, y al volver, la propia Noemí pidió la repetición de la prueba por trampa del mismo), y a Jeyko, que aparte de beneficiar a la madre en la segunda prueba, intuyendo un chivatazo de las respuestas (se notó demasiado en la del pueblo, donde la señora sabía lo que era, pero debido quizás a una mala pronunciación de la respuesta, lo escuchó mal y escribió algo que se le parecía) o una ventaja a Jeyko, bailarín profesional que se dio a conocer en Fama, y perfectamente podía hacer equilibrios sobre un palo (¡¡un palooooo!!… Lo siento, no pude evitarlo), y mantenerse sujeto a una barra incluso con una mano.

En el programa también había peleitas entre concursantes, donde milagrosamente estaban siempre Mónica Pons, Olvido Hormigos o Karmele. Esteban ha mostrado en ocasiones su agresividad sobretodo al salir Gaby, su “hermanita”, la cual fue plató por plató diciendo mentiras o verdades, que fueron emitidas en directo para los concursantes del Campamento en más de una ocasión, llevando al extremo al concursante aún residente en el campamento.

Pedre también ha sido un chaval conflictivo, pero que gustaba al público, y se lo tuvieron que cargar con una expulsión por una frase desafortunada pero que no dejaba de ser una broma producida por el alcohol. Otros castigos menores se pusieron a los concursantes por acciones más duras, y siguieron casi hasta el final del concurso. Pedre era el ganador inicial hasta que entró Noemí y tenían que echarle para dar nominación a las expulsiones.

Otros concursantes como Sonia Monroy y el padre de Desiré fueron “muebles” en el concurso y si os digo la verdad, solo recuerdo el hinchazón del huevo derecho del segundo.

Por último y que merezca la pena comentar de los concursantes, Jacobo ha sido un descubrimiento muy bueno. Un chico que dice las cosas a la cara, con mal pronto, pero sensible y sobretodo, buena persona. Pese a ser comparado con su padre, en Jacobo hay algo, su sinceridad, que le hizo bastante querido por las redes sociales. No entró a la final por poco, ya que llegó hasta la penúltima gala.

Sobre los presentadores, poco que decir. No llegan a tener la personalidad de Mercedes Milá, Paula Vázquez o el mismo Jorge Javier Vázquez, y además, no han conseguido compenetrarse bien. Se pisan entre ambos, no dejan hablar a los concursantes, se quedan de pie incomodando al espectador, adquieren posiciones amenazantes tanto al televidente como a los concursantes y hacen lo que les vienen en gana sin mantener un mínimo orden para que todos podamos enterarnos de lo que está ocurriendo. Caso aparte aún es el de Sonia Ferrer, con favoritismos, risas falsas e incluso ataques personales.

Lo último que he de comentar es la doble final que se produjo, algo muy correcto para mí, ya que se produjeron irregularidades en la oficial y no solo por parte de Montalvo. En vez de hacer las mismas pruebas que hicieron en Campamento, abrieron una encuesta y prolongó su duración hasta casi las 00.00 horas del debate. Pese a ser la favorita Noemí, fue la tercera clasificada. De nuevo se veían las caras Jeyko y Montalvo, siendo ganador “de nuevo” el mister España. Parece ser que, muchos de los twitteros asiduos al programa, tildaron de tongo a la encuesta, ya que hasta la presente, Noemí siempre había resultado victoriosa de cara al público, ¿qué pudo pasar?

Para finalizar, debo decir que pese a haber criticado tanto al programa, me ha logrado mantener casi dos meses pegado al televisor, algo que podemos tildar de bueno, ya que pocos lo hacen (ni GH 14 lo hizo en mi opinión), pero tristemente, Campamento de Verano ha usado a los concursantes a su beneplácito para enganchar a la audiencia. Para una supuesta segunda edición que ya es oficial, o eso dice Vasile (lo dudo acabando con un 12% de share), pediría que mostrasen pruebas, reuniones de campamento como si de un grupo de adolescentes se tratase, imparcialidad y nuevos presentadores.

Como última instancia, informar que en Sálvame Diario del 10 de septiembre, han anunciado que la dirección del campamento está estudiando videos que implicarían a Montalvo en el caso de tongo que Noemí acusó la pasada noche. Seguiremos informando.